lunes, 14 de abril de 2014

Saboreando el Postre de Notas.

Si no hubiera sido por él jamás me hubiera imaginado que “Klim” escribió, y enterarme quien era “Klim” en el periodismo colombiano por supuesto, además que muy seguramente yo no me hubiera interesado en escribir y nada de esto estaría sucediendo.

Dejando de un lado la cosmología y sus multiversos, si les puedo contar que gracias a sus escritos en la revista “Carrusel” (de cuya existencia me enteré por cosas de la gravedad planetaria al levantar un periódico) fue que intenté (e intento) adentrarme cada vez más en este mundo de las letras.

Su pluma iluminó la oscuridad en la que se me había convertido la Historia de Colombia, y poco a poco fui entendiendo el porqué somos así: absurdos, violentos, inteligentes, tradicionalistas, con humor picante, parranderos, etc… en fin: Colombianos.

Tuvimos desacuerdos es cierto, él hincha ferviente del Santa Fé y yo de Millonarios nunca nos entendimos en ese tema, ni en el del vallenato, el cual se encuentra diametralmente opuesto a mis gustos musicales que son un poco más…“bájele a ese ruido mijo”. Pero nunca fuimos irrespetuosos al respecto.

Hoy, el anuncio hecho de su partida (voluntaria) del mundo de las letras a nivel “columnistico” de opinión en medio impreso de circulación nacional, para dedicarse a escribir libros, jugar con los nietos y ver televisión, es el inicio de una nueva etapa de nuestra amistad en la que serán muchas páginas para leer en vez de una o dos cuartillas si quiero seguir en contacto con él.

Es gracioso que nunca me lo haya cruzado personalmente y yo lo considere un amigo, no creo que él sepa que yo existo (una vez en la universidad le mandé un e mail cuya respuesta se tradujo en un flamante 5), pero así funciona la amistad, siempre ha estado en mi casa, lo conoce mi esposa y mi hija y de cuando en cuando me acompaña cuando salgo.

En esta pensión periodística (a medias en realidad), veo en su futuro tiempos de paz, de análisis y observación pausada, sazonadas por muchas invitaciones a clubes para que al calor de un buen whisky se le indague entre charla y charla sobre como ve el país.

Así como referente de política, economía, mamadera de gallo, letras y su uso solo puedo decirle:


Gracias Daniel Samper.