Por estos días en Colombia
hay dos temas de moda, el primero, El Mundial de Fútbol del cual no opino mucho
porque sé que Brasil se lo va a ganar (se aceptan apuestas razonables) y el
segundo que es un poco más inmediato: Las Elecciones Presidenciales.
Estas elecciones donde los
madrazos abundan y los argumentos faltan, se la disputan 5 candidatos (con sus
respectivos vicepresidentes), los cuales prometen lo mismo que todos los
candidatos presidenciales a lo largo de los años desde que la política se
inventó.
Como las propuestas son
irrelevantes en un país como Colombia donde se vota por caras y no por ideas ya
que las ideas políticas son como las religiones, dicen más o menos lo mismo, he
pensado realizar un análisis breve de cada candidato, con pros, contras y un
supuesto triunfo que haría que apareciera mínimo 1 vez por mes por 4 años en
televisión nacional.
En aras de la democracia, el
orden de los microanálisis se deben a la posición en el Tarjetón Electoral
Presidencial y no a gustos políticos.
-
Clara López: De extirpe política y artística, está
emparentada con El Expresidente López Michelsen y el pintor Alejandro Obregón,
ve el mundo en amarillo con sabor a Izquierda y vallenato.
Tiene voluntad espartana
para aguantar chaparrones políticos y si bien cree que la tiene clara aún no se
descifra como. Conoce lo que pasa en el país pero su discurso es incomprensible
si se es de derecha o uribista…o algunas veces simplemente ciudadano del común.
Sabe de medios y los medios
la respetan, pero la imagen de mamá regañona la acompaña a donde quiera que
vaya y le afecta políticamente porque causa ternura. Hagan de cuenta la
abuelita que se sabe el cuento de memoria pero que nadie escucha así tenga la
razón.
-
Martha Lucía Ramírez: De Derecha, conservadora, goda, godísima y hecha
a sí misma. Conoce la política y ha sido parte de ella desde joven. Tiene el
don de la palabra, pero no conoce la virtud del silencio. Puede dar una
declaración a la prensa por horas, días….años, sin tomar agua.
Su candidatura no despega y
las ideas para dinamizarla se le están acabando. Como es poco probable que
quede electa, ha aprovechado para hablar en declaraciones, discursos,
comunicados y demás, en 2 meses lo que un presidente hablaría en 6 años. Su
discurso es inteligente pero muy retórico.
Su problema más grande es
que nadie recuerda a su fórmula vicepresidencial y a nadie parece importarle.
-
Juan Manuel Santos: Depende de cual lado de la cama se acueste,
al levantarse decidirá si es liberal o conservador, en los últimos 4 años se ha
despertado con el pie izquierdo y se ha puesto las pantuflas liberales, pero se
baña con jabón conservador según le convenga.
Es periodista por herencia
aunque sin “apuntador” se pierde en los discursos. Tiene el don de meter la
pata en sus declaraciones y definitivamente no se ve bien sentado en un inodoro
leyendo un periódico, así sea para promocionar casas gratis para los más
necesitados.
En definitiva…es igualito su
personaje en Isla Presidencial (chiguirebipolar.net)
-
Enrique Peñaloza: El maestro del camuflaje político. Puede
ser de izquierda, de derecha, de centro o anarquista y no se le nota. Parece
que le habla a la élite pero su discurso es popular…lo que no le ayuda es “la entonación y la cadencia” que lo hace parecer el gerente “cool” de la
General Motors cuando se pronuncia sobre un tema.
Aunque monta en bicicleta,
va sin escoltas, hace yoga, come solo orgánicos, se pone calzoncillos de
cáñamo, va en mangas de camisa y nunca se afeita, el pueblo no le cree. Lo ve
distante y alto…muy alto. (Mide 1.80 y tantos centímetros).
El mayor temor de los
electores es que al final de sus discursos presidenciales (si llega a segunda
vuelta pero el camino se le enreda cada vez más por su falta de partido
político organizado), todos acabemos hablando así, como te digo, osea, super
bien.
-
Oscar Iván Zuluaga: De derecha – ultra centro. El país lo
conoció hace unos meses cuando apareció en los medios. Sus opositores dicen que
es la reencarnación de Eddie Monster y sus partidarios dicen que es la
reencarnación de Uribe. Tiene una sola ceja que se la afeita para aparecer en
público y aunque sonríe en todos los afiches sigue teniendo aire de Béla Lugosi.
Su problema no es de
discurso, es de imagen. Da miedo. Podría vestirse con un tutú rosado y bailar
por la Avenida Caracas y daría miedo. Lo han afeitado, vestido en mangas de
camisa, iluminado desde abajo, desde arriba, de lado, lo han hecho “sonreír”,
darle picos a los bebés y demás…y nada funciona, sigue dando miedo.
Si bien es el más preparado
académicamente en cosas jartísimas con doctorados y maestrías tiene en su
contra que absolutamente nadie sabía de su existencia sobre la faz de la tierra
antes que fuera elegido por Uribe en una convención donde no alcanzaron los
sánduches y la gaseosa, lo que lo hace aparecer un “mediador” entre su jefe y
él….y por eso también da miedo.
…algo así. Feliz 1 de Mayo.