jueves, 20 de marzo de 2014

De Rusia, Crimea y otras cosas frías.

Esta semana, de la mano de Putin, el mundo se enteró no solo que Crimea existe, sino que además era parte de Ucrania y que para colmo de males Rusia se lo había anexado, como quien corre la cerca de su predio sobre el terreno adyacente a su finca mientras el vecino duerme la siesta.

Sabíamos que habían protestas en Ucrania pero no teníamos claro el porqué, es más, sabíamos que Ucrania existía porque tienen selección de fútbol pero de ahí a ser especialistas en geopolítica euro asíatica hay mucha diferencia.

Pues bien, con el ánimo de medio dilucidar el asunto y sin ser especialista en el tema pero movido por una curiosidad insaciable les puedo contar que la cosa en Ucrania es más o menos así:

Ucrania es un país (en la actualidad son 2), cuya historia está muy ligada a Rusia. Nacieron rusos, hablan ruso, toman vodka como los rusos y duermen como los rusos (muy abrigados). Son gente buena, trabajadora y se saben buenos chistes, solo tienen un problema…están sobre el Mar Negro y por ende todo el mundo quiere un pedacito de ellos.

Sus vecinos más importantes (además de Rusia) son Polonia (que ha participado en todas las guerras y todas las ha perdido) y Rumania (cuya selección nos ganó dos veces en los Mundiales de Fútbol), además de Hungría, Bielorrusia, Moldavia y Eslovaquia.

Estuvo bajo el poder del Imperio Austro Hungaro, de los Polacos, de Rusia y cuando todo parecía sonreírles en la vida…llegó Putin y les pegó un mordisco.

¿Porque?

En Ucrania se encuentra la ciudad de Sebastopol (en Crimea) y allí se encuentra anclada gran parte de la flota rusa, vital para que Rusia pueda defender su territorio, además que es paso obligado para el transporte y venta posterior de hidrocarburos y sus derivados. Mientras el presidente de Ucrania fuera pro ruso, no había problema, pero como fue echado a gorrazos y subió un presidente pro independentista eso no le gustó a Putin ni un poquito. Podía perder el pan y el queso.

¿Cómo lo solucionó Putin?

La solución más sencilla para Putin era montar un referendo independentista en Crimea, y aprovechando que el 90% de los habitantes se sienten más rusos que ucranianos, era coser y cantar para obtener la victoria…y la obtuvo.

¿Y el mundo que?

Seamos sinceros, para muchos de nosotros, Marte es más fácil de ubicar que Ucrania (al fin y al cabo a Marte lo podemos ver en una noche despejada), y para el mundo era igual. Por su territorio pasan hidrocarburos, hay bases militares, pero está muy lejos para ir a visitarlos y las cosas funcionaban. Todos ganaban dinero mientras las válvulas estuvieran abiertas…eso lo sabía Putin y ahora piensa cerrarlas.

Ese fue el problema.

Que Putin tenga allá su flota no interesa, puede tener Ovnis y es irrelevante, pero que le cierre el grifo a Europa del Este, hace que la economía mundial de un brinco que no se esperaba. El tiene el dinero y aplicó el viejo dicho: “El que tiene la plata decide para donde vamos”.

Estados Unidos y Alemania ya con bastantes dolores de cabeza por el asunto de Irak y Afganistán, no estaban preparados para que Rusia empezara a hacerle ojitos económicos a sus ex aliados ahora países independientes. Básicamente cambió la relación de poder y creó una mini geo esfera de influencia que puede revivir la Unión Soviética sin cambiar ni nombres ni banderas.

¿Qué va a hacer Estados Unidos?

El consenso general dentro del Senado Norteamericano es que más allá de sanciones económicas, Crimea se perdió. No puede haber acciones militares directas porque geográficamente es un fortín inaccesible. Además ya no estamos en el Siglo XX, vivimos en la era de la información y los canales económicos se han diversificado al nivel que si se cierra una puerta, se abre una ventana.

Conclusión:

Crimea es un problema de plata, queda muy lejos y nadie que no sea ucraniano, va a pelear por ella, porque del ahogado el sombrero y del sombrero la cinta.


Dasvidania.

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