Esta semana, de la mano de
Putin, el mundo se enteró no solo que Crimea existe, sino que además era parte
de Ucrania y que para colmo de males Rusia se lo había anexado, como quien
corre la cerca de su predio sobre el terreno adyacente a su finca mientras el
vecino duerme la siesta.
Sabíamos que habían
protestas en Ucrania pero no teníamos claro el porqué, es más, sabíamos que
Ucrania existía porque tienen selección de fútbol pero de ahí a ser
especialistas en geopolítica euro asíatica hay mucha diferencia.
Pues bien, con el ánimo de
medio dilucidar el asunto y sin ser especialista en el tema pero movido por una
curiosidad insaciable les puedo contar que la cosa en Ucrania es más o menos
así:
Ucrania es un país (en la actualidad
son 2), cuya historia está muy ligada a Rusia. Nacieron rusos, hablan ruso,
toman vodka como los rusos y duermen como los rusos (muy abrigados). Son gente
buena, trabajadora y se saben buenos chistes, solo tienen un problema…están
sobre el Mar Negro y por ende todo el mundo quiere un pedacito de ellos.
Sus vecinos más importantes
(además de Rusia) son Polonia (que ha participado en todas las guerras y todas
las ha perdido) y Rumania (cuya selección nos ganó dos veces en los Mundiales
de Fútbol), además de Hungría, Bielorrusia, Moldavia y Eslovaquia.
Estuvo bajo el poder del
Imperio Austro Hungaro, de los Polacos, de Rusia y cuando todo parecía
sonreírles en la vida…llegó Putin y les pegó un mordisco.
¿Porque?
En Ucrania se encuentra la
ciudad de Sebastopol (en Crimea) y allí se encuentra anclada gran parte de la
flota rusa, vital para que Rusia pueda defender su territorio, además que es
paso obligado para el transporte y venta posterior de hidrocarburos y sus
derivados. Mientras el presidente de Ucrania fuera pro ruso, no había problema,
pero como fue echado a gorrazos y subió un presidente pro independentista eso
no le gustó a Putin ni un poquito. Podía perder el pan y el queso.
¿Cómo
lo solucionó Putin?
La solución más sencilla
para Putin era montar un referendo independentista en Crimea, y aprovechando
que el 90% de los habitantes se sienten más rusos que ucranianos, era coser y
cantar para obtener la victoria…y la obtuvo.
¿Y
el mundo que?
Seamos sinceros, para muchos
de nosotros, Marte es más fácil de ubicar que Ucrania (al fin y al cabo a Marte
lo podemos ver en una noche despejada), y para el mundo era igual. Por su
territorio pasan hidrocarburos, hay bases militares, pero está muy lejos para
ir a visitarlos y las cosas funcionaban. Todos ganaban dinero mientras
las válvulas estuvieran abiertas…eso lo sabía Putin y ahora piensa cerrarlas.
Ese fue el problema.
Que Putin tenga allá su
flota no interesa, puede tener Ovnis y es irrelevante, pero que le cierre el
grifo a Europa del Este, hace que la economía mundial de un brinco que no se
esperaba. El tiene el dinero y aplicó el viejo dicho: “El que tiene la plata
decide para donde vamos”.
Estados Unidos y Alemania ya
con bastantes dolores de cabeza por el asunto de Irak y Afganistán, no estaban
preparados para que Rusia empezara a hacerle ojitos económicos a sus ex aliados
ahora países independientes. Básicamente cambió la relación de poder y creó una
mini geo esfera de influencia que puede revivir la Unión Soviética sin cambiar
ni nombres ni banderas.
¿Qué
va a hacer Estados Unidos?
El consenso general dentro
del Senado Norteamericano es que más allá de sanciones económicas, Crimea se
perdió. No puede haber acciones militares directas porque geográficamente es un
fortín inaccesible. Además ya no estamos en el Siglo XX, vivimos en la era de
la información y los canales económicos se han diversificado al nivel que si se
cierra una puerta, se abre una ventana.
Conclusión:
Crimea es un problema de
plata, queda muy lejos y nadie que no sea ucraniano, va a pelear por ella, porque
del ahogado el sombrero y del sombrero la cinta.
Dasvidania.
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