Llevo
escribiendo este texto una semana y lo he modificado tantas veces que
francamente no sé cómo quedará al final.
En
un principio versó sobre Venezuela y su crisis política y social, en él me
despachaba contra Nicolás Maduro, escribí sobre Leopoldo López y su salto a la
fama internacional de la mano del “carcelazo”, hablé también sobre el mutismo
de Henrique Capriles, (de los pocos Henrique con H que conozco) y cuando todo
parecía completamente resuelto, apareció Ucrania y borró a Venezuela de un
plumazo.
Con
los vecinos de Rusia fue un poco más complicada la escritura ya que siempre he
considerado que los Euro Asiáticos intentan enloquecer al resto del planeta con
sus cambios políticos, más aún cuando fui víctima de la atomización de la Unión
Soviética en la década de los 90, que mandó todos los “Atlas” a la caneca, e
hizo que más de uno de nosotros perdiéramos Geografía en el colegio porque cada
semana aparecía un nuevo estado y una nueva bandera en el mapa.
Ahora
me centro en las elecciones colombianas, pero aparte del voto en blanco no
hallo que más pueda decir.
En
una semana jugué al analista político con
temas de Suramérica, Europa y Asia, me volví constitucionalista con temas
Colombianos y en unos meses seré experto en fútbol, porque en la vida de un
periodista uno nunca termina de desvestirse cuando aparece otro tema en el
horizonte y te hace cambiar el atuendo.
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